fbpx Los mejores 5 relevistas de la MLB

Los mejores 5 relevistas de la MLB

#5. Goose Gosage

El primer gran cerrador en la historia de los Yankees, fue el  más temido de las mayores en su época. Su éxito se basaba en un solo lanzamiento: una recta que alcanzaba las 100 millas por hora. Fue a nueve juegos de estrellas y coleccionó 300 salvados. Probablemente Gosage fue el primer cerrador de la historia. A diferencia de los tiempos de hoy en que el cerrador entra solo en la novena, Gosage entraba a lanzar cuando la ventaja estaba en juego y si se iban a extrainning, lanzaba hasta que el juego se terminaba, siendo este grado  de compromiso, una de las razones para rankearlo tan alto.

Lideró la Liga Americana en salvados tres veces y fue segundo en oras dos. Al final de la campaña de 1987 rankeaba segundo entre los cerradores de todos los tiempos, solo superado por Rollie Fingers, pero al retirarse sus 310 salvados eran la cuarta cifra de todos los tiempos, también era tercero en la historia en juegos lanzados (1002) y permanece como tercero en victorias desde el bullpen (115) y en innings lanzados como relevista  (1556.2) y segundo en ponches como relevista (1502), aunque es el líder vitalicio en blown saves con 112, pero una estadística poco considerable puesto que Gossage casi siempre lanzaba tres innins. Desde 1977 hasta 1983 su efectividad estuvo siempre por debajo de 2.62, incluyendo la impresionante PCL de 0.77  en 1981 y en 1980 quedó tercero en las votaciones para Cy Young y MVP de la Americana.

Gossage fue un cerrador de juegos grandes, logrando lanzar el último out para conseguir título divisional, de liga o mundial en siete ocasiones. Sus ocho juegos de estrellas eran récord para relevistas, siendo roto por Mariano Rivera en 2008, ese mismo año, Gossage fue exaltado al Salón de la Fama.

Los Yankees de Gossage fueron los primeros en implementar los roles de setups y cerradores, siendo Gossage el encargado de cerrar los juegos, suficiente para considerarlo el primer cerrador de la historia. Pero en aquellos tiempos el esquema era diferente, pues estos pitchers entraba en cualquier inning siempre que la ventaja estuviera en peligro y se quedaban en la lomita hasta que terminaban el  juego o les bateaban mucho, por ejemplo, en su primera campaña como cerrador, Gossage acumuló 17 juegos en los que sacó al menos 10 outs y en tres juegos lanzó siete innings, y era el cerrador.

Gossage consiguió 53 salvados de siete outs en su carrera.

#4. Trevor Hoffman

Fue durante un tiempo el líder de salvados de todos los tiempos. Fue también el primero en rescatar 600 desafíos, terminando con 601. En 15 temporadas logró conseguir 20 o más salvados y en 14 de ellas logró 30 o más rescates, siempre de bajo perfil por estar mayormente con los Padres de San Diego. A diferencia de otros cerradores, su envio principal era el cambio de velocidad. Además de ser gran lanzador, Hoffman es recordado como un gran caballero, un buen teammate y poseedor de una admirable disciplina y ética de trabajo.

En sus 18 años en las mayores, Hoffman lanzó quince de ellos para los Padres, luego de haber comenzado con los Marlins de la Florida en el draft de expansión de 1992 fue cambiado a los Padres de San Diego por Gary Sheffield. En su temporada debut salvó 20 juegos, y desde entonces, en los catorce años siguientes, salvó al menos  30 juegos por campaña, convirtiéndose en el rostro de la franquicia tras el retiro de Tony Gwynn.  Hoffman se retiró con los Cerveceros de Milwaukee con quienes jugó las campañas de 2009 y 2010. Hoffman fue el primer cerrador en coleccionar 500 y 600 salvados.

Participó en el Juego de las Estrellas en siete ocasiones y en dos ocasiones fue finalista del premio Cy Young, se retiró con récord de quince campañas con 20 salvados, incluidas 14 de treinta salvados (ocho de ellas seguidas) y nueve de 40 rescates (dos al hilo). A su retiro  era el cerrador por mejor promedio de ponches en la historia, siendo un lanzador de una recta poderosa, una lesión en 1994 le obligó a cambiar de estilo, desarrollando uno de los mejores cambios en la historia del béisbol. Además era un espectáculo con los fans pues su entrada era acompañada con la canción de AC/DC Hell’s Bells, tradición comenzada en 1998, temporada en la que Hoffman completó su salvado consecutivo número 41, empatando récord de las mayores, misma seguidilla que fue cortada al día siguiente. Ese mismo año los Padres consiguieron el título divisional y Hoffman salvó 53 juegos, siendo el tercer pitcher en superar los 50 salvados en una campaña y empató el récord de más rescates en una temporada, ese año los oponentes tan solo le batearon .163 y su efectividad fue de 0.49 en situaciones de salvados y promedió 10 ponches por cada 9 innings, además los Padres tuvieron récord de 62-4 en los juegos que Hoffman apareció y éste recibió la mayor cantidad de votos para el primer lugar en la elección del Cy Young,  pero no lo consiguió pues se quedó corto en el global.

El 24 de septiembre de 2006, Trevor Hoffman consiguió su salvado 479 ante los Piratas de Pittsburgh, convirtiéndose en el pitcher con más salvados en ese entonces. El 28 de abril de 2007 ante los  Dodgers Hoffman lanzó su juego 803 con los Padres rompiendo el récord de Walter Johnson de más juegos lanzados para un solo equipo y luego, en junio, ante el mismo equipo, Hoffman consiguió su salvado 500, el primero en alcanzar tal marca.

En 2009, Hoffman llegó a Milwaukee salvando 37 de 41 oportunidades esa campaña con una efectividad minúscula de 1.83, la segunda más baja de su carrera. A una excelente campaña 209 le siguió una desastrosa de 2010, pero salvó su juego 600 el 7 de septiembre, terminando la campaña con récord de 2-7 con solo 10 salvados. Finalmente, el once de enero de 2011 anunció su retiro y ese mismo año los Padres retiraron su número 51.

#3 Denis Eckersley

Tras una exitosa carrera como abridor, Eckersley triunfó también luego como relevista. Fue el primero en coleccionar campañas de 20 triunfos y de 50 salvados. Terminó su carrera con 390 salvados y fue el primer relevista en ser elegido al Salón de la Fama en su primer año de elegibilidad. Una de las ventajas de tener a Eckersley como cerrador era que en caso de que el juego se alargara, te podía dar entre 3 o 4 innings más, un extra en un brazo del bullpen.

Eckersley debutó en las mayores en 1975 con los Indios de Cleveland y fue seleccionado como el Pitcher Novato del Año en la Americana con récord de 13-7 y efectividad de 2.60 y en 1977 lanzó el no hitter número 200 de las Grandes Ligas, ante los Ángeles de California. En 1978  es cambiado a los Medias Rojas de Boston, con quienes ganó 20 juegos en 1978 y 17 en 1979 para luego declinar en su desempeño, terminando con récord de 43-48 en su pasantía con los bostonianos, la cual terminó en 1978. Una de las razones de su declive se debió a que su recta había perdido velocidad y efectividad, luego Eckersley desarrollaría una de las mejores sliders de todos los tiempos.

A mediados de la campaña 1984 Eckersley fue cambiado a los Cachorros de Chicago a cambio de Billy Buckner. En 1985 lanzó los dos últimos blanqueos de su carrera y en 1986 tuvo pésimo récord de 6-11, en gran parte debido a su adicción alcohólica por la cual se sometió a rehabilitación al final de esa campaña.

El año 1987 Eckersley llega a los Atléticos de Oakland, donde el mánager Tony La Rusa decide emplearlo desde el  bullpen, en un rol equivalente al del set-up. Pero una lesión del cerrador oficial del equipo Jay Howell abrió las puertas para Eckersley quien ese año rescató 17 y 45 al año siguiente, además de los 4 rescates de la Serie de Campeonato, pero en el juego uno de la Serie Mundial, permitió el histórico jonrón de Kirk Gibson que cambiaría el rumbo de la Serie. En 1989 se redimiría asegurando la victoria en el juego 2 y salvando el juego final, con él realizando el último out en primera.

Entre 1988 y 1992 fue el cerrador más dominante de las Grandes Ligas, liderando la Americana en salvados dos veces, fue segundo otras dos veces y en una ocasión terminó en el tercer lugar. Salvó 220 juegos durante esos cinco años y nunca dejó efectividad por encima de los 2.96, incluso en 1990 solo cedió cinco carreras limpias, dejando una efectividad asombrosa de 0.61. Su marca distintiva era su gran control, llegando a dar solo 3 boletos en 57.2 innings de labor en  1989, 4 pasaportes en 73.1 entradas de labor en 1990 y 9 en 76 innings en 1991. En la temporada de 1990 se convirtió en el único relevista en la historia en tener más salvados en una campaña que corredores en las bases, pues solo concedió 41 hits y cuatro boletos,  sin golpeados, número de envasados superado por sus 48 salvados y probablemente también es el único pitcher en la historia en tener whip y efectividad iguales en una campaña, ambos terminaron en 0.61.

En 1992 con sus 51 salvados fue seleccionado como el Cy Young, además de ser elegido como el Más Valioso. Luego de eso su carrera entró en declive, aunque permaneció siempre entre los líderes en  salvados, su efectividad declinó un poco  y nunca más salvó más de 36 otra vez.

Luego de Oakland, Eckersley se fue con LaRussa a San Luis, donde lanzó solo solo dos campañas y volvió a Boston para 1998, siendo esa su última campaña.

#2. Hoyt Wilhelm

Si alguna vez llegas a los 29 años y te dicen que nunca llegaras a las mayores, no les hagas caso. Quien lidera nuestro top entre los brazos del bullpen no llegó a las mayores sino a los 29 años, en base a constancia y amor por el juego. Luego de llegar, se encargó de hacer historia y pudo completar una carrera de 20 años al mayor nivel del béisbol, retirándose a los 49.

Wilhelm acabó con la era en la que los pitchers lanzaban nueve innings. Fue el primer relevista en llegar al Salón de la Fama y no es para menos, pues el cambió para siempre la forma en que el bullpen era usado. Terminó su carrera con 227 salvados, un número bajo para los estándares modernos, pero en su momento fueron la plusmarca mundial. Wilhelm posee actualmente el récord de más victorias conseguidas como relevista, con 124. Fue el primero con 200 rescates y 1000 innings lanzados y desde 1927 el poseedor de la mejor efectividad con más de 2000 innings de labor.

Además de reformador del bullpen, Wilhelm es el vivo ejemplo que la constancia paga frutos. No fue firmado sino hasta los 25 y debutó casi a los treinta y en su primer turno al bate saco un jonrón, el único en su carrera. A pesar de ser relevista, lanzó un no hit no run en 1958 y fue líder en efectividad de la liga americana, también estableció marcas de más juegos consecutivos sin errores para un pitcher, juegos lanzados como relevistas, más victorias desde el bullpen, inning lanzados en relevo y juegos cerrados.

Lo Increíble de Hoy es que todo su éxito se basó en un solo picheo y no uno precisamente poderoso: la bola de nudillos, considerado junto a Phil Nikro como uno de sus mejores cultores.

En su primera campaña (1952), lideró la Nacional en efectividad con 2.43 puntos. Fue parte de los Gigantes campeones de la Serie Mundial de 1954, viniendo principalmente desde el bullpen, lanzando en cualquier inning que su manager lo necesitaba. En 1957 pasó a los Cardenales de San Luis y ese mismo año pasó a los Indios de Cleveland, con quienes abrió ocasionalmente en 1958 y aunque comandó el equipo en efectividad con 2.49 fue enviado a los Orioles de Baltimore en agosto de ese año, pues ninguno de los catchers de  Cleveland podía manejar la knucleball de Wilhelm.

El 20 de septiembre de 1958 Wilhelm se convirtió en el hasta ahora único pitcher en lanzar un  no-hitter completo contra los Yankees, concediendo solo dos boletos y ponchando a ocho. Al años siguiente la receptoría de Baltimore estableció récord de 49 passed balls, aun así Wilhelm lideró la Americana en efectividad con 2.19 puntos. En 1960 regresó a la rotación de abridores y su manager diseñó una mascota más grande para que sus receptores manejaran mejor los lanzamientos de Hoyt. En 1961, mientras Roger Maris buscaba romper el récord de 60 jonrones de Babe Ruth, en una ocasión enfrentaba a los Orioles buscando el jonrón 60, entonces el manager trajo a Wilhelm solo para enfrentar a Maris, quien falló por la vía 13, siendo esa probablemente la primera vez que un lanzador vino exclusivamente a enfrentar un bateador. Maris al respecto dijo: «Cuando vi que Hoyt venía a lanzar, supe que no lograría batear el jonrón».

En 1963 Wilhelm y otras dos oropéndolas fueron cambiados a los Medias Blancas, cambio que también involucró a Luis Aparicio. #3. Dennis Eckersley

Además de sus  números, su talento, su constancia, la razón principal para escogerlo como número uno de nuestro rank, fue por su importancia histórica. Antes que él los relevistas eran pitchers que no eran lo suficientemente buenos para ser parte de una rotación o antiguos abridores buscando alargar sus carreras, ninguno de los dos era el caso de Wilhelm, quien fue la primera estrella del montículo que se dedicó principalmente a venir desde el bullpen, además que pichaba en el inning que fuera.  Hoy día, si un cerrador viene en el noveno sin condición de salvado no viene focalizado en hacer su trabajo,  lo mismo que los lanzadores circunstanciales, pero Wilhelm entraba en cualquier inning siempre con la mentalidad de hacer el trabajo, y lo hacía, incluso hubo un año en que Wilhelm lanzó más de cien innings viniendo como relevista. En 1959 Wilhelm lanzó un relevo de diez innings, en los que permitió solo dos hits. ¿Podían Mariano y compañía hacer lo mismo?

Hoyt cambió el concepto de pitcher relevista, le dio una nueva dimensión y estableció records que aún permanecen intactos. Por eso, es el número 1 de nuestra lista.

#1. Mariano Rivera

Es el mejor cerrador de todos los tiempos, Rivera a salvo más juegos que nadie y todo con la ayuda de un solo lanzamiento: la recta cortada. Rivera es prácticamente imbateable, durante 15 campañas seguidas salvó 25 o más juegos, ha sido seleccionado 13 veces al juego de Estrellas y ha ganado con sus Yankees 5 Series Mundiales. Su efectividad por debajo de 1.00 es la más baja en el béisbol durante la Era de la bola viva y sin duda estará en el Salón de la Fama, una vez sea elegible.

En 17 de sus 19 campañas con los Yankees, Rivera fue su cerrador y terminó como líder vitalicio en las mayores en juegos salvados (652) y en juegos terminados (952), en cinco oportunidades fue elegido relevista del año y terminó entre los tres primeros en las votaciones para el salón de la fama en cuatro ocasiones.

Rivera comenzó su carrera en Panamá como shortstop, pero luego cambió a la lomita debido a una lesión. En 1990 fue firmado por los Yankees y en 1995 debuta en las Grandes Ligas, como lanzador abridor, para luego convertirse en setup ese mismo año y desempeñando con gran éxito esa labor en 1996 para luego ser cerrador desde 1997. Desde entonces, constancia fue su divisa. Lideró las mayores en salvados en 1999, 2001 y 2004. Su mejor arma era una recta cortada  lanzada con movimiento que promediaba las 90 millas por hora y en ocasiones rompía los bates de los oponentes, brindándole una reputación de ser uno de los pitchers más difíciles de batear. Fue pieza clave en el éxito de los Yankees en los últimos años, estableciendo récords en postemporada, como el de la efectividad (0.70) y salvados (42). Tanta fue así su importancia,  que sus dos blown saves en postemporada, determinaron el fracaso de los Yankees (2001, 2004).

Si algo tuvo Rivera diferente al resto de los cerradores en la historia, fue su constancia y durabilidad, pocos cerradores pueden ser tan efectivos durante tanto tiempo, de  hecho, Rivera ha sido el único en la historia, logrando salvar al menos 25 juegos en 15 campañas seguidas y terminando  por debajo de los 2 puntos de efectividad en al menos once temporadas. Su efectividad de por vida de 2.21 y whip de 1.00 son las mejores marcas en la era de la bola viva y fue uno de los que ayudaron a popularizar la bola cortada. Además de su picheo insignia, Mariano era conocido también por su control preciso y su actitud serena en el montículo.

Además de su calidad  beisbolista, Mariano ha formado parte también  causas filantrópicas y es conocida su profunda espiritualidad, que aunada a su indudable humildad y sencillez lo hacen un  gran ser humano. Futuro Salón de la Fama, sin duda.

Jonathan Sánchez Wessigk

Locutor 🎙📻 y 📰 Analista Deportivo ⚽️🏀🏈⚾️🎾⛳️🥊 Twitter