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Racismo y misoginia en la NBA: 17 años de infierno en los Suns de Phoenix

El propietario de los Phoenix Suns, Robert Sarver fue acusado en octubre de actitudes racistas y sexistas. El periodista norteamericano Jordan Schultz informó que la NBA está preparando una “gran acusación” contra Robert Sarver por racismo, sexismo y acoso sexual, algo que en caso de confirmarse podría suponer la destitución de Sarver del frente de la franquicia californiana

Rápidamente, los Suns hicieron un comunicado donde negaban cualquier acusación y calificaban lo publicado por Schultz de “periodismo pobre sin ninguna base”. Además, el máximo accionista de la franquicia también quiso desmentir la información en CNBC, aseguró estar “completamente devastado” y calificó de “repugnantes” las acusaciones.

Sin embargo, por muchos esfuerzos en silenciar las acusaciones, han salido a la luz multitud de episodios que confirman el deplorable comportamiento de Sarver con sus empleados y empleadas. Un trabajador aseguró a ESPN que: “Si el comisionado llega e investiga para ver qué diablos está pasando en Phoenix, acabará consternado”. El inversor norteamericano ha sido dueño de los Suns durante 17 años, un tiempo en el que ha convertido los Suns en un espacio tóxico y hostil.

Desde la dirección de la franquicia también son críticos con las actitudes de Sarver: “El nivel de misoginia y racismo va más allá de cualquier límite. Es vergonzoso como propietario” aseguró un copropietario de la franquicia.

Racismo, sexismo y acoso sexual en Phoenix

Algunos de los episodios que ESPN ha sacado a la luz revelan el infierno que se ha vivido en Phoenix durante los últimos 17 años. En 2016, tras una derrota contra los todopoderosos Warriors de KD y Curry, el propietario bajó al vestuario donde profirió insultos racistas contra Draymond Green: “¿Por qué dejamos a Draymond correr la cancha (N-word)”. Sarver repitió en múltiples ocasiones la palabra N, aun siendo una persona blanca. A lo que el entrenador, Earl Watson replicó: “No puedes usar esta palabra”. Sarver, lejos de rectificar, respondió: “¿Por qué no? Draymond dice (N-word)”. Como era de esperar, el inversor, negó haber usado esa palabra esa noche.

Pero los comportamientos racistas no son la única acusación que se le hace a Sarver, según cuenta una empleada, las mujeres no son tratadas igual por el máximo accionista: “Las mujeres tienen muy poco valor, son posesiones. No estamos ni cerca del nivel de los hombres para él”. En la temporada 2008-2009, cuando se celebraba el All Star en Phoenix, Sarver quiso echar a una empleada embarazada encargada de coordinar el partido de las estrellas de ese año porque cuando el bebé naciera ella tendría que quedarse en casa con el bebé. Algo que habría violado las leyes de discriminación y empleo si no hubieran rectificado otros directivos de la franquicia.

Además, también se acusa a la franquicia de no combatir el acoso sexual. Según cuenta una empleada, fue víctima de acoso sexual por parte de un trabajador, algo que tanto ella como su compañera se apresuraron a denunciar a Recursos Humanos, donde lejos de atacar el problema, se limitaron a mover el escritorio de la afectada, una decisión que calificó de ser una broma.

Estos son solo tres ejemplos del infierno que creó Sarver en Phoenix. Los testimonios de los empleados y empleadas demuestran como de terrible fue trabajar en la franquicia californiana. “Me rompió, soy difícil de romper y lo consiguió”. “Arruinó mi vida. Llegué a contemplar el suicidio”. Son algunas de las declaraciones que definen a la perfección como ha sido su experiencia en Phoenix.

En el Terreno de Juego

Redacción de prensa de En el Terreno de Juego. Puede seguirnos en las redes sociales: TwitterInstagram / Facebook  / Youtube