
El calor extremo asfixia al Abierto de Australia
El primer Grand Slam del año enfrenta una de sus jornadas más críticas. Las temperaturas extremas en Melbourne han obligado a los organizadores a activar el nivel máximo de "estrés térmico", una medida diseñada para proteger la integridad física de los tenistas y el público ante una ola de calor que amenaza con alcanzar los 45 grados centígrados.
El Rod Laver Arena se blinda bajo techo
Para garantizar que el torneo siga su curso, la dirección ha decidido que los cuatro duelos restantes de cuartos de final se trasladen exclusivamente a la emblemática Rod Laver Arena. El estadio operará con el techo retráctil cerrado, transformando la pista central en un recinto climatizado hasta que el termómetro de un respiro.
Esta no es la primera vez que el clima dicta las reglas esta semana. El pasado sábado, la actividad en las canchas exteriores se detuvo por más de cinco horas cuando el mercurio tocó los 40 grados.
Sabalenka sobrevive al "horno" de Melbourne
Antes de que se extremaran las medidas, la actual número uno del mundo, Aryna Sabalenka, tuvo que batallar contra el clima y contra su rival. En su victoria frente a la estadounidense Iva Jovic, la bielorrusa soportó temperaturas de hasta 38 grados en una cancha totalmente expuesta al sol.
La intensidad del calor fue tal que, durante los descansos, las cámaras captaron a Sabalenka utilizando tubos de aire acondicionado directamente sobre su cuerpo para evitar un golpe de calor.
Medidas drásticas para las categorías junior
La escala de seguridad, que consta de cinco niveles, alcanzó hoy su punto máximo por segunda vez en lo que va del torneo. Esto ha generado las siguientes consecuencias inmediatas:
- Suspensión total: Todos los partidos de las categorías junior (masculina y femenina) en canchas abiertas quedan cancelados hasta nuevo aviso.
- Prioridad de salud: El personal del torneo y los aficionados cuentan con protocolos de hidratación reforzados.
- Monitoreo constante: Los expertos meteorológicos vigilan la previsión de 45 grados para determinar cuándo podrán reabrirse las pistas exteriores.





