
Trump propone a Dana White como portavoz de la Casa Blanca
En un movimiento político tan insólito como llamativo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió este sábado al anunciar que propuso el puesto de secretario de Prensa de la Casa Blanca a su amigo Dana White, el máximo dirigente de la UFC.
El mandatario lanzó el anuncio a través de su cuenta en la plataforma Truth Social, apenas unos días después de encajar un duro revés político en las elecciones de medio mandato. Sin embargo, el tono del mensaje dejó abierta la duda entre sus seguidores sobre si se trata de una propuesta completamente seria o de un gesto cargado de ironía.
Un equipo de combate para la Casa Blanca
En su publicación, Trump elogió la figura del empresario de las artes marciales mixtas: "Me complace anunciar que al gran Dana White, un luchador y guerrero implacable, se le ha ofrecido el puesto de Secretario de Prensa de los Estados Unidos".
Lejos de detenerse ahí, el jefe de Estado fue un paso más allá en su peculiar propuesta al pedirle a White que incorpore a figuras internacionales de la lucha como asistentes en su equipo de comunicación, mencionando expresamente a nombres de la talla de:
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Islam Makhachev
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Khabib Nurmagomedov
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Justin Gaethje
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Daniel Cormier
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Amanda Nunes
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Kayla Harris
"Necesitamos a estas personas para defendernos de la izquierda lunática. Dana será un secretario de prensa como ningún otro. ¡Dana, por favor, acepta el puesto!", suplicó Trump en su escrito.
Una vacante urgente y un panorama político adverso
La vacante en la oficina de prensa de la presidencia sigue libre desde el pasado 16 de octubre. En esa fecha, Katie Zacharia fue destituida de su cargo de manera fulminante tras mantenerse solo cinco días en funciones, registrando el mandato más corto en la historia de dicha posición.
Este llamativo episodio ocurre en un momento político delicado para la administración republicana. Las elecciones de medio mandato celebradas el pasado martes funcionaron como un plebiscito sobre la gestión de Trump, culminando con una contundente victoria de la oposición demócrata, que logró arrebatarle a los republicanos el control absoluto de ambas cámaras del Congreso estadounidense.





